Por muchas ganas que pongamos y por mucho que intentemos cuidar todos los detalles, no todo está a nuestro alcance  y siempre puede fallar algo. Por lo tanto, no existe la perfección dentro de una empresa.

Lo que de verdad diferencia a una empresa eficiente de otra cualquiera es la capacidad de reacción ante los diversos problemas que puedan suceder.

Aunque no todos los problemas pueden evitarse, si podemos tratar de minimizar las consecuencias. Para ello, debemos seguir una serie de pautas que nos ayudarán a la hora de resolver algún problema relacionado con nuestros clientes. Entre ellas destacamos las siguientes:

  1. Anticiparse al problema. Aunque no todos los problemas puedan prevenirse siempre podemos tratar de intuir las diversas dificultades que puedan aparecer.
  2. Afrontar la situación. Cuando ocurre un fallo debemos comunicárselo rápidamente al cliente y reconocer el error, no dejar que sea él el que nos pida explicaciones.
  3. Designar a un responsable que se encargue de atender todas las necesidades del cliente. Debemos demostrar al cliente que somos capaces de buscar una solución rápida y eficaz al problema que le hemos ocasionado.
  4. Recompensar al cliente. En caso de no poder solucionar el problema con rapidez agradecerá un gesto comercial de nuestra parte.
  5. Pedir disculpas. Debemos hacerlo antes de que el cliente nos lo pida, ya que éste valorará el hecho de que nos preocupemos por los problemas causados.

Algo que debemos tener siempre presente, tratar a tu cliente como te gustaría que te tratarán a ti en la misma situación, ya que si actuamos con máxima profesionalidad, incluso podríamos conseguir  la fidelización del cliente hacia nuestra empresa y seguir contando con él en el futuro.

Fuente: comunicandova.com – adaptación