El pasado 15 de noviembre la noticia saltó a todos los medios de comunicación: el Estado recibirá una indemnización millonaria por el hundimiento del Prestige. Más de 1.600 millones de euros tras 15 años desde que sucediera la tragedia que asoló A Coruña. El hundimiento del mundialmente conocido petrolero llegó a contaminar más de 2.000 km de costa desde las tierras gallegas hasta Francia.

La Audiencia Provincial de A Coruña se ha encargado de notificar el auto de ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo del 2016 referente a este triste caso protagonizado por el buque petrolero Prestige. La sentencia de 2016 añadía ciertas modificaciones en cuanto a la sentencia que el TS había dictaminado en 2013.

En este acto se ha establecido la indemnización que ha de abonarse a los afectados por las partes condenadas. Se han establecido como partes condenadas tanto al capitán de barco Apóstolos Ioannis Mangouras como a la compañía aseguradora, The London Steamship Owners Mutual Insurance Association. La indemnización se fija hasta un límite de un billón de dólares.

Quienes deberán hacer frente al pago de estas indemnizaciones millonarias serán Mare Shipping INC, la propietaria del buque petrolero, y FIDAC, el Fondo Internacional de Indemnización de Daños debidos a la Contaminación por Hidrocarburos. Este último tendrá que indemnizar hasta el límite que se establece según convenio. De estos importes el reparto de la indemnización debería de llevarse a cabo del siguiente modo:

  • Una indemnización de 1.573 millones de euros para el Estado español. De estos 1.573 millones de euros 931 corresponden al daño patrimonial, 279 millones al daño medioambiental y 363 millones al daño moral. Este daño moral es fácilmente perceptible y muy profundo si se tiene en cuenta la frustración e ira que provocó tanto sobre los ciudadanos de origen español como los de origen francés. Aunque en la Sentencia del TS se certificaba como indemnización acreditable un total de 513 millones de euros los magistrados de la Audiencia Provincial creen que este importe ha de aumentarse ya que existen multitud de demostraciones a nivel técnico con las que se confirma lo irrisoria que resulta la indemnización frente a los graves daños que provocó este suceso.
  • Una indemnización de 1,8 millones de euros a la Xunta de Galicia. Este importe corresponde de manera íntegra a los gastos derivados del reciclaje de todos aquellos elementos contaminados que fueron almacenados en Sogarisa (Sociedade Galega de Refugallos Industriais). El importe no asciende a más porque en el año 2005 la Xunta renunció a cualquier tipo de indemnización por considerar que había sido subsanada de todos los daños que se había producido con el accidente.
  • Una indemnización de 61 millones de euros a Francia.

A estos importes hay que añadir también los que han de recibir tanto los particulares afectados, los ayuntamientos y diferentes entidades. En total hay 272 partes a resarcir.

La tragedia del Prestige

Sin duda el Prestige fue uno de los mayores desastres ecológicos a los que se ha enfrentado España a lo largo de los años. Este petrolero se hundió frente a Galicia en la costa del océano Atlántico el 19 de noviembre del año 2002. El hundimiento se produjo tras una avería dentro del buque petrolero. Fueron muchas las semanas en las que tanto las costas portuguesas, españolas y francesas se vieron contaminadas con más de 63.000 toneladas de petróleo. El daño ambiental que sufrió la fauna y flora de la zona todavía puede considerarse como irreparable. El chapapote inundó las costas provocando daños insalvables. Hasta el punto en el que más de 300.000 voluntarios de toda Europa se trasladaron a la zona costera para ayudar a retirar el chapapote.

En el año 2012 esta tragedia fue evaluada en más de 4.000 millones de euros, de los cuales 3.862 millones de euros deberían de corresponder al estado español.

En el año 2016 el TS condenó al capitán del buque a 2 años de prisión. Por lo que se supo en el momento de la tragedia el capitán había sido recientemente operado del corazón y se encontraba bajo tratamiento médico. Además se encargaba de comandar una tripulación carente por completo de experiencia