Uno de los grandes problemas que encontramos actualmente en las operaciones logísticas son los gastos de envío. Los gastos de envío tienen una gran influencia sobre diferentes aspectos como la decisión de compra del consumidor y la organización del flujo comercial. Por lo tanto, gestionar correctamente los gastos de envío asociados al producto se ha convertido en un aspecto clave de las operaciones logísticas.

A lo largo de esta entrada comentaremos los principales tipos de gastos de envío que podemos encontrar en la actualidad. También, revisaremos una serie de consejos que podrán ayudarnos a gestionar mejor dichos gastos.

Tipos de gastos de envíos

A continuación, haremos una pequeña revisión a los principales tipos de gastos de envíos que podemos encontrar en la actualidad:

Envío gratuito

La no aplicación de gastos de envío o “free shipping” es una práctica que se ha popularizado recientemente. Esta medida se ha implantado en una amplia mayoría de comercios electrónicos, ya que supone un gran incentivo para la compra. Los envíos gratuitos ejercen tal grado de influencia en la compra que en la actualidad ya se considera como un factor determinante a la hora de tomar la decisión de compra. Este hecho se ve puede comprobar con el aumento de la ratio de conversión de los e-commerces que han implantado este tipo de gasto de envío. Por otro lado, el hecho de implantar los envíos gratuitos de forma permanente es considerado como un paso irreversible, ya que volver a establecer un gasto por envíos puede ser una medida con un impacto muy negativo para el consumidor.

Gasto de envío por volumen de compra

En la actualidad, también es bastante común encontrarse con la posibilidad de obtener un descuento total o parcial en los gastos de envío a partir de un importe determinado, es decir, los clientes que superen un importe o un número de operaciones determinadas podrán disfrutar de gastos de envío gratuitos o a un precio menor. Uno de los principales objetivos de esta medida es aumentar el pedido medio por cliente. Los consumidores tratan de aumentar el pedido para ahorrarse los gastos de envío, por lo tanto, se produce un aumento del pedido medio.

Envío variable

Este tipo de gasto de envío es el menos recomendable para incentivar el consumo. Este sistema parte de un coste de envío estándar que va incrementándose a medida que se van agregando productos al pedido. Desde el punto de vista del vendedor es un sistema rentable, sin embargo, es un sistema poco atractivo para el consumidor. El consumidor no suele estar dispuesto a pagar grandes cantidades en gastos de envío, y si cada vez que añade un artículo a su pedido éstos aumentan, el cliente termina por reducir el número de artículos o por buscar otra alternativa más económica.

Envío fijo

Exceptuando el envío gratuito, el envío fijo es la opción con mayor aceptación por parte de los clientes, ya que de entrada ya conocen el importe que deberán abonar. Aún así, en la actualidad, muchos negocios ya han implantado el envío gratuito lo que provoca que muchos clientes no estén dispuestos a pagar los gastos de envío.

Consejos para gestionar correctamente los gastos de envío

Existen varios consejos que las empresas pueden aplicar en sus negocios para llevar a cabo una gestión óptima de los gastos de envíos y que beneficie tanto al negocio, como a los clientes. A continuación, detallamos tres ejemplos:

Tarifa plana: Este modelo consistiría en ofrecer envíos gratuitos a los clientes que se abonen a una suscripción. La suscripción puede ser de carácter mensual, aunque lo más habitual es que sea anual. Este sistema consiste en cobrar al cliente una cuota de suscripción. Mientras la suscripción este activa el cliente podrá beneficiarse de gastos de envíos gratuitos.

Envío urgente: Otra opción que suele ser bien recibida por los clientes es ofrecer la posibilidad de contratar un servicio de mensajería urgente. Con este modelo, las empresas suelen ofrecer dos modalidades de transporte. La primera modalidad de transporte suele ser un servicio de mensajería estándar con unos tiempos de entrega más amplios. Esta modalidad suele ser muy económica o incluso gratuita. La segunda alternativa suele ser la posible contratación de un servicio de mensajería urgente, mediante la cual se reducen significativamente los tiempos de entrega, aunque el coste de esta modalidad corre a cuenta del cliente.

Limitar el número de envíos gratuitos: Algunas empresas que ofrecen envíos gratuitos han detectado que varios clientes realizan pequeños pedidos fragmentados en lugar de agrupar todos los artículos en un único pedido. El hecho de gestionar varios pedidos y realizar varios envíos al cliente comporta un gran gasto para la empresa. Ante este problema, una posible solución es limitar el número de envíos gratuitos.