La gestión del stock es una función vital para las empresas, ya que de ella depende en gran parte los gastos de ésta. Por este motivo es de gran importancia hacer un buen cálculo del stock óptimo para cada empresa. Calculando el stock óptimo, las empresas pueden conocer el punto de equilibrio que les permitirá reducir los costes de almacenaje y aumentar la rentabilidad de las operaciones que se lleven a cabo.

Una empresa con un stock muy alto, puede conllevarle un aumento de los costes de almacenamiento y del mantenimiento de los almacenes. En contra partida, si una empresa no dispone de las existencias necesarias puede conllevar dificultades a la hora de realizar diferentes operaciones. Algunas de estas dificultades se traducen como tiempos de espera elevados y una reducción de las ventas.

Por estas razones es de vital importancia que las empresas sepan calcular su nivel de existencias adecuado dependiendo de la situación del mercado en el que operen y de los productos que comercialicen.

Para calcular el nivel de los es importante tener en cuenta la variabilidad de la demanda y el precio de las materias primas que se requieran. También se deben tener en cuanta una serie de factores como son las siguientes: en primer lugar, es imprescindible conocer el capital del que dispone la empresa para invertir en sus inventarios. También, debemos tener presente la demanda de los productos en la actualidad y la que tuvo la empresa en el pasado revisando los históricos de ventas. En segundo lugar, deberemos definir el tipo de demanda que tienen los diferentes productos, es decir, si la demanda es constante, es cíclica, estacional o estructural. Una vez analizada la demanda, se debe realizar una previsión de la demanda en el futuro mediante estimaciones o aproximaciones. Finalmente, hay que reconocer el gasto de manutención del inventario y observar como evoluciona dicho gasto a medida que incrementamos el stock.

Teniendo en cuenta los factores mencionados anteriormente, las empresas pueden ajustar sus operaciones con sus proveedores y clientes con el fin de ajustar sus inventarios y obtener una mayor rentabilidad en las operaciones que se ejecuten.