La gran mayoría de las operaciones que realiza cualquier compañía están sujetas a la planificación de la cadena de suministro. Este proceso debe ser abierto, quedando a la espera de nuevas revisiones, evaluaciones y ajustes futuros, y de este modo adaptarla a las necesidades de la compañía.

Para asegurar una mejoría continuada a lo largo del tiempo deberemos evaluar los procesos y el plan de nuestra cadena. Para analizar la cadena deberemos tomar como referéncia los medidores de rendimiento.

Los medidores de rendimiento tienen la función de relacionar toda la información que nos aporta la cadena de suministro, permitiendonos analizarla de forma detallada con mayor rapidez y facilidad. Estos medidores podemos dividirlos en tres subgrupos.

En primer lugar, encontramos los medidores predictivos o leading. Este tipo de marcadores están orientados a predecir supuestas irregularidades o posibles problemas futuros que podrían sufrir la cadena de suministros en caso de no solventarse. En este grupo encontraríamos ejemplos como el descenso de la calidad de los materiales o los productos que se ofrecen.

A continuación, tenemos los medidores históricos o lagging; éstos nos permiten conocer la situación actual de la compañía y de los procesos o actividades que intervengan en la cadena de suministro.

En último lugar, quedan los medidores de coincidencia, los cuales proporcionan información sobre el desempeño de la cadena de suministro relacionada con la situación del mercado en que se opera.