La logística comercial la entendemos como el conjunto de operaciones encargadas de la previsión, la organización y de la regulación del flujo de materiales necesarios para poder llevar a cabo el proceso de producción y las necesidades de distribución.

Para poder beneficiarnos de esta rama de la logística deberemos planificar todas las acciones y operaciones que realice la empresa, que afecten a las áreas de producción y distribución. Además, de establecer indicadores KPI, ya que estos nos permitirán monitorizar todas las operaciones logísticas que realice la empresa que tengan relación directa o indirecta con la cadena de suministros, para así poder evaluar de forma objetiva los resultados obtenidos.

Como siempre, en el momento de elaborar un plan estratégico seguiremos tres pasos imprescindibles, pero no sin antes haber analizado y estudiado el estado real de la compañía tanto a nivel externo como a nivel interno.

Una vez hayamos estudiado el entorno donde desarrollaremos nuestra actividad pasaremos a estructurar el plan estratégico. En primer lugar, deberá quedar bien definida la misión y la visión de la compañía. A continuación, se establecerá la prioridad de los objetivos, dependiendo de la importancia que les queramos dar, en objetivos de primer y segundo orden. Por último, se marcarán unas acciones a seguir, que nos permitan satisfacer los objetivos planteados de forma satisfactoria.

Para finalizar, con los indicadores KPI establecidos y el plan estratégico fijado, solamente deberemos analizar los resultados obtenidos en todas las operaciones para saber si estamos logrando los objetivos propuestos o por el contrario nos alejamos de ellos.