La definición estricta de valor añadido es un valor adicional que aportamos a los productos producidos o a los servicios que ofrecemos, ofreciendo algún elemento o aspecto superior a lo esperado por el consumidor.

En cualquier sector de actividad e independientemente de los servicios o productos que se ofrezcan, es imprescindible establecer unos objetivos a lograr y ofrecer un valor añadido, ya que esto nos proporcionará una ventaja competitiva ante el resto de competidores.

El sector de la logística ha evolucionado mucho con el paso del tiempo, gracias a la globalización de los mercados y al auge del comercio electrónico. Estos dos elementos han dado lugar a muchas oportunidades de negocio, pero en contrapartida también ha hecho que crezca la competencia hasta un nivel mayor.

Una compañía, para poder competir con sus competidores de forma óptima deberá encontrar que valor añadido pueden ofrecer. Para ello, primero de todo se debe conocer en profundidad todo lo referente a nuestra competencia y sobretodo nuestra propia compañía; que necesidades hay en el mercado y como la competencia trata de satisfacerlas.

Una vez conozcamos que elemento es nuestro valor añadido deberemos fijar una estrategia que apoye este elemento, y a partir del cual fijaremos unos objetivos y unas metas.

Unos ejemplos de valores añadidos en el sector de la logística podrían ser: ofrecer un servicio de almacenaje con horarios flexibles a bajo coste o flexibilizar los horarios de transporte o ampliar rutas de distribución.